Hace tan solo dos semanas una idea estuvo invadiendo mi mente, el deseo de llamar a un viejo amigo del cual hace mucho no sabía nada, pero del que tenía grandes recuerdos. ¿Te imaginas? Fue el amigo que me enseñó a conducir vehículo; compartimos muchos años sirviendo en el ministerio juvenil, organizamos campamentos, los primeros recorridos de la antorcha (de la iglesia) en la celebración de las fiestas patrias en Guatemala, las celebraciones de la alegre Navidad en el Paraíso, las carreras y las competencias de ciclismo “transformando el Pa…