Tengo 20 años de haber abierto mi corazón a Jesús, han sido los mejores años de mi vida aunque no han sido fáciles. Las caídas han sido muchas, los
desánimos incontables y el deseo de tirar la toalla ha pasado por mi cabeza
muchas veces.
Pero las
victorias también han venido y tienen un sabor delicioso, hacer lo que hago no tiene precio. Dios ha
abierto puertas, mi carácter no es el mismo día con día está
creciendo y aunque a veces creo haber alcanzado la cúspide (por lo menos eso es lo que mi
ego me hace creer a veces) me doy
cuenta que mi conocimiento es tan pequeño y que necesito depender siempre de
Dios.
Hace menos
de 15 años emprendí (en
realidad me lanzaron al agua sin conocimiento, ni experiencia) uno de los privilegios más grandes que Dios
me ha permitido y es trabajar en el MINISTERIO JUVENIL.
Cuando empecé en esto no tenía la menor idea de que era lo que tenía que hacer, mi pastor llegó a confrontarme y a decirme que mis días en el liderazgo estaban contados porque no estaba funcionando ("no daba pie con bola" como dicen en mi país).
Cuando empecé en esto no tenía la menor idea de que era lo que tenía que hacer, mi pastor llegó a confrontarme y a decirme que mis días en el liderazgo estaban contados porque no estaba funcionando ("no daba pie con bola" como dicen en mi país).
Es allí donde te das cuenta que tener influencia no es suficiente, necesitas algo más. Los años han pasado, después de devorarme muchos libros que hablaban de ministerio juvenil, de asistir a talleres, conferencias, convenciones, sacar cursos teológicos, escuchar a los expertos en el tema, después de orar y llorar muchas veces, puedo decir que he aprendido un pocoo y que estoy por seguir en lo que falta del camino.
Pero hay
algo que no te enseñan y no recibís en las aulas o en los libros y es el
CORAZÓN DE LÍDER, LA PASIÓN POR LAS PERSONAS. Eso no te
lo da tu líder, ni tu pastor es el llamado que Dios ha puesto
directamente en tu corazón.
Tal vez
en tu iglesia no te den todo el apoyo, quizá no crean en tu ministerio o en tu
llamado, los recursos económicos no son los suficientes ¡¡¡no
tires la toalla!!! Dios valora tu Ministerio, solo tienes que ser fiel y saber
esperar, Dios va a prosperar la obra que el mismo te entregó.
Si tu
trabajas en la Pastoral Juvenil, no importa que no seas el líder general, si
estás en esto aprovecha este regalo de Dios, porque has sido llamado a impactar
a las generaciones presentes y a las nuevas generaciones, prepárate, ora,
haz lo que sea necesario para que tu ministerio no se atasque, utiliza tu
creatividad. El ministerio juvenil no es un castigo, el ministerio juvenil es
pasión.
Publicado el 24/11/10 por Julio López
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